No es para espantarte, pero…
Hoy por hoy, enfrentamos retos significativos cuando queremos planear hacia el futuro sobre todo lo relacionado con el envejecimiento y el retiro, incluyendo la sostenibilidad e incertidumbre de los sistemas de pensiones, la precaria adaptación de todos los sistemas e infraestructura para la longevidad, el mantenimiento de la salud y bienestar y la falta de redes de apoyo social sólidas y para todos. Además, existen desafíos específicos de género, como las desigualdades en el acceso a pensiones y la dependencia económica de mujeres y de ancianos, incluyendo la imperiosa necesidad de tener que ahorrar más o generar más ingresos para la jubilación o la necesidad de tener que trabajar más tiempo o integrar a más, si no es que todos, miembros de la familia, para poder cubrir las necesidades y el sustento.
No es para espantarte, pero:
¿Has ahorrado o estás ahorrando lo suficiente para mantener tu nivel de vida a futuro? Especialmente aquellos de generaciones de edad más avanzada, que tenemos menos tiempo para acumular ahorros.
¿Sabes qué estado guarda tu propio programa para el retiro? ¿Está todo en orden?
¿Al menos cuentas con un sistema de ahorro?
¿Sabes cuánto, como y cuando -en términos monetarios- recibirás cuando llegue el momento de tu retiro?
¿Crees que tendrás la necesidad de ahorrar más o requerirás de prolongar tu vida laboral para complementar tus ingresos?
¿Sabías que el envejecimiento también implica un aumento en los costos de la atención médica, lo que puede afectar tu seguridad financiera a futuro?
¿Posees los conocimientos necesarios para poder planear financieramente tu propia vejez?
¿Estás consciente de que la flexibilidad y la precariedad laboral, la falta de empleos formales y la economía informal pueden dificultar tu acceso a sistemas de pensiones y la acumulación de ahorros?
Esta es parte de la realidad hoy en día:
La transición demográfica, con un aumento de la esperanza de vida y una disminución de la tasa de natalidad, ejerce presión sobre los sistemas de pensiones. Requerirás buscar soluciones para garantizarte una pensión digna y sostenible o buscar otras soluciones como la prolongación de tu vida laboral.
El incremento en la expectativa de vida en general propone que deberás adaptarte a un envejecimiento más prolongado, lo que implicará cambios en tu estilo de vida, quizás la adaptación de tu vivienda y una planificación financiera mucho más puntual para prever un retiro más extenso.
En muchos casos, las mujeres enfrentan mayores desventajas en el envejecimiento debido a las desigualdades en el acceso a pensiones, la dependencia económica y la sobrecarga de asuntos familiares.
Mantener la salud física y mental a medida que envejezcas será crucial. Esto implica que tendrás que adoptar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, la actividad física regular y la prevención de enfermedades crónicas.
Será fundamental mantener y crear relaciones sociales sólidas, participar en actividades comunitarias y buscar apoyo cuando sea necesario ya que la soledad y el aislamiento social son preocupaciones importantes en la vejez.
La adaptación de las viviendas a las necesidades de las personas mayores, incluyendo la eliminación de barreras arquitectónicas y la adaptación a discapacidades, es un desafío importante.
Va a ser necesario que asegures tu involucramiento con tecnologías digitales, aprender y mantenerte actualizado para facilitar tu inclusión a servicios y a la comunicación con familiares, amigos, tu círculo social y profesional.
